La historia de la música norteña: El legado del Grupo Norteño en San Diego
Orígenes y desarrollo de la música norteña
En la ruidosa San Diego, la norteñas music marca un ritmo vibrante para los clubes nocturnos y corazones. La influencia de esta tradición cultural no se limita sino que ha dejado una huella evidente en la comunidad de habla hispana. Y también han surgido seguidores de otra raza, así como distintos grupos étnicos cuya única recompensa por algo tan molesto es compartir la melancólica armonía de sus buenas canciones para el disfrute colectivo. ¿Te has preguntado cómo esta música, como un río sinuoso, ha encontrado su camino en una ciudad predominantemente estadounidense?
Los orígenes de la música norteña nos llevan a finales del siglo XIX, a la frontera entre México y Estados Unidos. A menudo vinculado con la vida de los trabajadores migrantes, esta música recoge historias de amor, desamor, libertad y algo de esperanza para el futuro. La claridad está en una simple fiesta al aire libre con un humilde instrumento de acordeón y el viento cepillando suavemente su cabello, con un oído crítico en la capacidad de los oyentes de entender el mensaje que transmite.
Con el acordeón, este emblema imprescindible norteño, no sería lo mismo. Llevado a México por inmigrantes de Europa, fue adoptado por músicos mexicanos que lo unieron a un bajo sexto y batería para crear un sonido abiertamente nuevo y joven. Bueno, es el placer absoluto como beber un trago de tequila en un día caluroso.
San Diego, con su cultura caleidoscópica, se convirtió en un escenario natural para este estilo musical. La cercanía de Tijuana favoreció un intercambio cultural fastuoso que pronto incubó la música norteña en las plazas y pubs de moda. Las historias de los mayores que cuentan cómo cruzaba la frontera para acudir a un concierto norteño en solitario, todo eso es pasión.
Unos años más tarde, la música norteña ha experimentado cambios sorprendentes. Para mantener la esencia de la mezcla norestér, se reemplazan con elementos de la música pop y roca que la moderna y nueva podría pensar. Así te sientes bien cerca de la esencia que encierra. Un soplo de aires frescos ha revitalizado el género: en cada rincón del país están surgiendo enormes bandas norteñas. Es una mezcla de lo familiar con un giro nuevo, una combinación que nunca falla.
Un caso de éxito más reciente es el Grupo Norteño Renacimiento de San Diego. Estos chicos meten al público en el bolsillo simplemente mezclando un poco de todo en su repertorio. Su estilo de interpretación ha sido calificado como un cúmulo de emociones que eleva desde la euforia hasta la nostalgia tan sólo en una canción. Como el famoso refrán “el que quiere azul celeste que le cueste”, han trabajado duro para darle sello propio a cada lugar que pisan.
En ellos juega un papel importante la vivencia personal de la música norteña. Considérala como un diario musical de la vida cotidiana, en Europa, también en San Diego, con su mezcla de culturas y estilos de vida. Los cantantes encuentran inagotable fuente de inspiración. Las historias de sacrificios y esperanzas en busca del ‘sueño americano’ a veces resultan más dramáticas que muchas películas de Hollywood.
Es a menudo se dice que la música es el idioma universal, y casi no podría haber mejor ejemplo de esto que la música norteña. Si alguna vez has recorrido las calles de San Diego y oído acordeón distante, es más que probable que sintieras ese particular nudo en el pecho, mitad melancolía y mitad goce. Hay algo hipnótico en cómo un simple acordeón y guitarra pueden transportarte lejísimos desde donde todavía sueles seguir pisando tierra californiana.
Recuerdo la primera vez que escuché un grupo norteño tocar en vivo en San Diego. Era una tarde húmeda de verano y el sol caía a pique. Un grupo de jóvenes musculosos con bigotitos no del todo simétricos se reunieron en el parque a hacer música. Parecía que todo a su alrededor para. Piensa pues: al menos en esa nota, la multitud de San Diego se impregnaba. Ahí estaban fundiendo todo el amor caluroso de México a través de amor frío nostaounidense. Uno no podía hacer nada más que rendirse a sus pies.
En San Diego, como sucede siempre con una muy buena melaza de guacamole, los grupos nortuneros han conseguido combinar de forma asombrosa influencias mexicanas y estadounidenses. Pero ¿esto cómo podría haber resultado un plato tan sabroso? Por lo visto, el éxito de todo tiene que ver con el ir y venir diario entre dos culturas que, no obstante haber establecido una barrera entre ellas, tienen mucho en común más allá de la simple y para ambos ya común comida rápida un tanto sin sabor.
San Diego, con su mediterráneo clima y las playas doradas, se volvió en un punto de encuentro donde la ropa vaquera ha coqueteado con monopatines hoy, donde norteñas music(música del norte) resuena al lado de bandas de rock locales. Esta ciudad es un punto de encuentro real, representando un crisol de ambos lados del alcance fronterizo con familias que han vivido aquí por generaciones y llevando la tradición mexicana de sus antepasados, y con ésta, el sabor de sus sonidos también.
Durante decenios, los inmigrantes mexicanos han cruzado la frontera en busca de una vida mejor pero traen historias, recetas y por supuesto, música. (N)orteños en San Diego son un puente sonoro entre dos generaciones, cualquiera que haya estado celebrando un cumpleaños de quince años sabe que hechas pintas encontrarás más que en casa tuya. Asiático ahora Latino, y en el mejor sentido de ólegos: pareciendo cuando estás en Guadalajara sin haberse movido un centímetro!!
Lo fascinante de los grupos norteños en San Diego es que no tienen miedo de innovar. Combina sus acordes con ritmos de hip-hop, líneas de bajo electrónicas y letras en spanglish. No es raro escuchar en el Barrio Logan a un dúo que sutilmente mezcla ‘La Cucaracha’ con un poco de rap del oeste. A veces te preguntas si has descubierto un DJ o un grupo norteño, y al final resulta ser ambos a la ves.