La Auténtica Música de los Grupos Norteños en San Diego: Tradición Viva

Viaje de Reconquista-sus Esencias Constitutivas

Perdón, preciosos Señores, pero digo que la auténtica música del norte es como un refugio de tierras fértiles a las que llegan cosas variadas y diversas.He aquí que no es nada más que una forma musical; es un marco de historias, emociones, una tradición tan vital como el amanecer en el desierto.Cuando se habla de auténtica música norteña, se dice que hasta él mismo hinca el escudo de su tierra en los corazones. Aquí en adelante estamos hablando de los elementos que hacen que esta música toque profundamente a quienes la escuchan, así que vamos a ser serios y pongámonos esa cálida ropa de estar en casa de una vieja abuela para un rato.

No se puede ni rozar la superficie de la música norteña sin mencionar un poco sobre el acordeón, desde luego.A este personaje musical le encanta estar ahí, si no no hay fiesta, porque siempre irrumpe en silencio al fi nal y añade su toque inconfundible.Según el saber popular, el acordeón llegó a México en las alforjas de los inmigrantes alemanes, pero se quedó por el calor humano que encontró. Cualquiera de estos grupos norteños te dirá que el acordeón aporta melodías pegajosas y como un chicle que se te pega en la bota, no se te vuelve a salir de la cabeza ni con agua hirviente.

auténtica música norteña

Junto con el acordeón, el bajo sexto le de da sabor musical a la música norteña. Si el acordeón es el malabarista, entonces el bajo sexto es su fiel companion que sigue e l ritmo. Este instrumento de doce cuerdas le da a la música norteña un toque de profundidad especial. El acordeón y el bajo sexto son los protagonistas que cuentan historias de amor, desamores, hazañas y simplezas de la vida caotidiana tocando una armonio debaneral. Oir a est s equipos en acción es como estar en medio de un grupo de amigos que sabe calentar el alma.

Pero, un momento. La batería y el contrabajo (a veces transformado en bajo eléctrico) también entran en escena musical, con el ritmo necesario para que nadie permanezca inmóvil. Son como esa taza de café por la mañana que hace que el día comience enérgicamente. El tiempo que ofrecen no sólo complementa, sino que también reta a la acordeón y la bajo sexto en un constante vaivén de creatividad.

Claro que, la música norteña no sería así sin su poesía coloquial. Las canciones son como cartas abiertas, sinceras y directas con los sentimientos. Unas te destrozan el corazón y otras te lo llenan de gozo. Dando variados temas que van desde los temas del amor y la perdida, hasta la inmigración y la vida cotidiana, las letras norteñas trazan una línea directa hacia experiencia humana. Es como si cada palabra fuera un ladrillo construyendo un puente entre el artista y su audiencia.

El estilo de canto utilizado no consiste únicamente en canciones. Las voces de la música norteña se hacen eco de fuertes y claras, y a menudo arrogantes. Por lo general, se canta en dueto, porque, bueno, dos es mejor para contar una historia que una sola. La armonía única entre los cantantes es en última instancia una firma sonora reconocible en todas partes, incluso para aquellos que simplemente dedican sus esfuerzos a la adoración en estas aguas musicales.

Manteniendo la Esencia de Música Norteña Moderna

La música norteña en sí misma es como un buen tequila; hay que saborearla despacio. Su esencia vital se ha preservado a lo largo de generaciones, y ahora vivimos en una época en que mantener ese estilo auténtico de música norteña es todo un arte. A veces, en la agitación del mundo moderno, la música norteña es como un viejo par de botas. Lo moderno las puede hacer ver obsoletas, pero nunca pasarán de moda.

Os voy a contar una pequeña historia. Cada vez que mi abuelo acariciaba con el acordeón alguna de sus piezas viejas, mi abuela tarareaba de fondo. Por entonces no entendía nada, sólo era un niño atrapado completamente por la televisión, pero hoy sé que ese acorde era una anécdota, una leyenda en cada canción. La importancia de esta música residía en su narrativa y en su emoción, algo que a menudo se pierde en el deseo de estar a la última.

Hoy en día, los artistas norteños se encuentran en una encrucijada. ¿Cómo integrar nuevas influencias sin perder la esencia? La respuesta está en volver a las raíces, manteniendo al mismo tiempo una mente abierta para las nuevas tendencias. Por ejemplo, la incorporación de instrumentos modernos o de nuevo género no es negativa en absoluto, siempre y cuando no se pierda el espíritu de la música norteña.

Un primo mío se decidió a meterse en el mundo de la música, y aunque su estilo era modern, siempre tenía algún toque tradicional. Decía que a un nortiño, si le quitas el sombrero y las botas, ya no es nortiño. Algo similar sucede con la música. No se le puede quitar su esencia y esperar que siga siendo lo mismo.

Cada acorde, cada letra y cada canción tienen que significar algo auténtico. Uno de los secretos para que esto ocurra es trabajar con músicos que todavía toquen esos instrumentos de la era dorada de la vertiente nortista. Estas colaboraciones pueden parecer, en un inicio, un choque entre trenes pero ahí es donde se produce la magia: en el cruce entre lo antiguo y lo nuevo.

Pero, por favor, no malinterpreten lo anterior. No estamos proponiendo que todo deba ser recreado en el estilo de cincuenta años atrás. Proveer cosas nuevas es imprescindible para la supervivencia,como mezclar con cuidado los pigmentos en una pintura. Pero la clave es tener ese “mariachi” interno que todos llevamos dentro.

Como ejemplo, esos músicos también están componiendo nuevas melodías para al viejo texto luciendo ésta vez una vestimenta de moda. En lugar de hacer esto importante en estrictamente uno u otro género, es porque sólo como así el mizcla puede llegar a la juventud. En estos días, por ejemplo, un músico no puede simplemente estar centrado en las letras de rancheras y esperar encontrar un mercado para su producto.

Además, ¿a quién no le gusta un buen corrido? Aunque la imagen del bandido hace mucho que se desvaneció en la realidad, la dura vida de la era mochada y perdidas amores perdidos continúan siendo éxitos en las pistas hoy. Lo paradójico es que estos vivos hechos decoroso lo parecen sino lastimarse desde que son tratados con pasión y honradez.

¡El público también tiene un rol importantísimo en este movimiento! Los oyentes no sólo tienen que quedarse con lo que ya conocen, sino que tienen que abrirse a lo nuevo y al mismo tiempo no dejar atrás lo irrecuperable del pasado. Es un tango de nostalgia y novedad al mismo tiempo.