Grupos Norteños en San Diego como Embajadores de la Música Regional Mexicana

Lugares de la música regional mexicana que cantan con Alma En algún punto de tu vida, sino escuchas una canción, del estado de Chihuahua; es que ya has experimentado la longevidad y pasa desconocido como una historia antigua. De hecho, a este abanico de sonidos pertenece la música norteña. Sus broncas e inftluncias las podemos ver claramente en el siglo XX. Es la música que mantiene más rapuraico vigente entre todas las voces mexicanas–en parte porque solda fuertemente acordeón y bajo sexto, consiternational para un poco masa que. Pero, ¡ojo! Aunque sea música, no son solamente las melodías argentinas del azar lo que lleva por dentro como corazón el Mariachi Los Gavilanes. Hay que entender que esta es el alma y espíritu de la música norteña en su conjunto.

Vamos a hablar aqui del vallenato del desierto, ese sonido norteno que cada fin de semana acompaña asados y reuniones familiares a lo largo del territorio mexicano. No hay fiesta que se aprecie en donde no se escucha un buen corrido. En todo compás, o toda melodía, narran las leyendas de personajes míticos, héroes del pueblo que usted encuentra en cualquier novela de épica: la confiscación del cuerpo; Remate; o bien, sólo un amigo que se ha ido a buscar fortuna tras el milagro de la bella durmiente.

la música regional mexicana

Se podría decir que separese la música norteña como el mole: cada elemento tiene un papel distinto en su elaboración. El acordeón, instrumento de procedencia alemana, fue traído a México por los inmigrantes alemanes a fines del XIX y desde entonces se convirtió en sonido de labios fronterizos. De alli en adelante, la región norteña lo integró y sumó a su folclor. ¡Tate, quien lo diria, instrumento alemán si volvió el corazón palpitante de Monterrey!

Pero no te equivoques, joven Padawan. M sica norte a no es un fen meno aislado.Su influencia ha cruzado fronteras m s r pido que un chile picante a boca sensible. Su presencia se nota desde California hasta todo el continente americano.Es un poco al estilo de una quesadilla bien cargada de guisos, con queso y todo lo que desees. A aquel que la come el paladar se le hace un favor.

George Strait y los Dixie Chicks, entre otros, han sido influenciados directamente por estos pulsos vibrantes que hacen que un g nero de vida y pasi n pueda resonar en tantos rincones de la jungla musical global.Es evidente que al hablar de la norteña hay que hablar de sus grandes dioses. As, los Tigres del Norte no s lo pusieron este g nero sobre el mapa; ellos lo pintaron en colores. Ellos abrieron las puertas para muchos otros artistas y cada uno de ellos le puso su sabor particular a este rico tamal musical.

Inconfundible e inolvidable es su legado. Un legado que se degusta como un m s fino “tequila”, nuestra compadre, verdad?Pero si bien es cierto que la m sica norte a contin a bailando con nuevas generaciones, no hemos de olvidar la importancia de mantener viva su esencia. En un mundo donde a veces todo parece moverse simplemente a la velocidad de un autob s sin frenos, es fundamental recordar de d nde venimos.Esta m sica es como un ba l lleno de cartas de amor. Cada canci n es una carta directa y exclusiva al coraz n de qui n la escucha.

Un viaje a través de las raíces de un pueblo

¿Por qué una canción te eriza la piel o te hace arrojar sigilosamente una lágrima? La música regional mexicana sumerge a quienes la escuchan en una remolino de emociones y memoria. Es algo que echa sus raíces en lo íntimo de nuestra cultura. Esta música, como un buen mole, mezcla ingredientes que a primera vista parecen no encajar, pero junto los cuales hacen una obra maestra. Durante décadas, estas melodías no Uno de entretenimiento; han sido en la totalidad de una época toda una un consumación de la identidad mestiza.

La abuela cuenta que en su tiempo la radio no solo era para oir noticias. Siquiera era el hilo conductor de aquellos corridos compuestos por el pueblo entero. Imagina una mesa de campo y una familia al calor de la estufa reunida para cenar. Encendían la radio y el corrido devenía hazañas (de heroes y de villanos) contadas con voz pausada y de un modo humano. Esta música era de su audiencia el ADN, plasmaba anhelos y miedos y dejaba huellas en el alma del oyente imposibles de borrar.

Si hablamos de corridos, por supuesto que no se pueden dejar de lado los famosos narco-corridos. Puede que sea incómodo escucharlos, pero reflejan con inmoderada crudeza realidades de nuestra vida contemporánea. Como un espejo y al mismo tiempo una lupa, exponen luces y sombras de la sociedad. Esta dicotomía atrae la atención como un imán; nos lleva a cuestionar por qué estas historias siguen fascinando, y tal vez sea porque nos recuerdan que la vida no siempre es color de rosa.

Eso sí, ¿qué sería de los mariachis y su música ranchera sin los romances? El amor y el desamor son irresistibles fuentes de inspiración.Ay, ¡qué melodramático puede ser todo el rollo de la música regional mexicana! Teatralemente trágico a más no poder y tan bonito…¿Quién no ha cantado a voz en cuello una canción de vaquero enamorado apartado de su corazón? Y es como el chicle—sabes que se te va a pegar en el zapato, pero por más que intentes no lo sueltas.El sentimiento y la tranquilidad se entrelazan en sus letras y melodías para mostrarnos emociones universales con sabor mexicano.

Entre los sonidos norteños, que te entran por los pies haciendo que quieran moverlos esas rifas cabalesitas, hay una tradición humilde pero muy ingeniosa. Por supuesto que llevaron compañia a los laboriosos dias en el campo, también sirvieron de distracción y reflexión a la vez. A pesar de lo cual sean inconfundibles esos sonidos de acordeón y bajo sexto, auténticos componentes esenciales de la banda, es la voz del cantante quien los canta como si hubiera aprendido los más íntimos secretos de sus oyentes. Allí donde se reunen, un círculo de amigos brindiseros da saludo al aire: aplausos hechos melodos al compás de una canción norteña. En tales momentos, la música es el sacaespín que amalgama a generaciones.

Por otro lado, los instrumentos de la banda: esos vienen a ser la bechamel de cualquier festín. ¿Quién necesita bicicleta cuando tiene tambora para mover el tren inferior? Dentro de la inmensa ondulada orquesta cada instrumento encuentra sitio, todos juntos son una corriente que aporta ánimos a la muchachada.No es sólo una alegría, es un rito que satisface una necesidad colectiva por algo más profundo. Golpes suaves repiquetean tanto en bodas como en carnavales, siempre listos para descargar felicidad.