Cómo los Grupos Norteño en San Diego transforman la música regional mexicana
Festival de Bandas: Un Viaje por los Grupos Norteños y Otros Sonidos Regionales
Grupo Norteño, que gran dulzura, diríase que tiene la vibración de acordeón, bajo y guitarra el poder de aliviar todo dolor haciendo jugueteos en el corazón en un lúdico requinto. Los grupos nortenos tienen un cierto gusto interactivo, algo así como una conversación musical que atrae a cualquiera que les escuche. Hacia otros estilos regionales con sus propios afectos y maneras de hincar raíces en el corazón, el teatro de la banda se estiliza.
¿Alguna vez te has preguntado por qué un conjunto esquelético suena tan distinto al mariachi, digamos, un cautro? Si es que no lo hiciste, debo decirte que es hora de que explores esa habitación de la música. Los norteños, tienen fama de ritmo “Tex-Mex”, en sus letras presentan historias de amor y migración. Con picaresca picardía te narran una vida cotidiana, su música tiene el calor de un abrazo de abuela.
Ahora, volvamos la mirada y escuchemos el estruendoso de una banda sinaloense. Aquí las cosas parece que todos pretenden ser más grandes, como una tromba musical. Las tubas y los trombones se disputan la atención, creando un ambiente que es festivo hace por un lado yer oudo en el mejor sentido del ecuador. La banda es un centro de autonomía, con ritmos abultados y esa sensación característica que te dan de si no bailas estás perdiendo un fiesty.
Pendientes similares pero a la vez notables en la música de los mariachis. Trajeados con su trajes de charro elegantes y gesto de lord, traen trompeta y violín para hacer lo que quieren, mezcla de calma y emoción. Aquí los sentimientos del amor y el patriotismo son todos solemne s, una vez casi como si estuviera en un parlamento de las emociones.
Por ejemplo, la alegría y amor que se vierte en fiestas norteñas.Desde corridos sonoros cargados de vivencias que tanto al norte como a otras tendencias se les olvidaba primera instancia, solo nos abría a su manera; Estos cuentos, algunos trágicos y otros éxitos, nos cuentan de héroes (y villanos) con nombres específicos en la trama de la realidad que fueron pueblos y ciudades.He tenido la dicha de presenciar tanto a norteños en vivo como a conciertos de grupo y mariachi. Y si hay algo de lo yo afirmarce sea el que ya casa experiencia siguiente parvada a máximos posible es que permanece en el recuerdo como un huésped ineludible.
Recuerdo cuando un día bailamos como los nóveles Tigres del Norte, costó un mundo para que al jolgorio traspasáramos intelectualmente aún y se refleje el conjunto de las circustancias; también regresamos aquellos tiempos-k ¡Donde las historias no eran fábulas, sino vida real! Además del sudor y el entusiasmo.¿Qué tal otros ritmos, quizá menos populares, y narrativamente tan ricos? Sea usted los zapateados en jaranas del son jarocho, la danza convierte este suelo en parlamento; Aquí, hasta los rápido toque de lo + cables guitarras significa participar en una tradición más antigua con raíces que se hunden hondamente en la propia cultura veracruzzense.
Amigos, el fenómeno de los grupos norteños está a punto de estallar y no es una leve susurro. No, senoritas y señores; es todo un rugido. Cada vez más, estos grupos musicales ocupan un lugar en los corazones de Latinoamérica. Como una tormenta desde el horizonte, esta música va penetrando en oídos y almas.
Averiguemos un poco y hablemos cuando los grupos como Los Tigres del Norte o Calibre 50 rompieron con esta tendencia. Es que son capaces de sortear cualquier barreras.Y puede muy bien estar un día en México disfrutando de sabrosos tamales otra vez, otro en Perú con un ceviche a la peregrina y de fondo la radio todavía tocando aquellos inolvidables acordes norteños. ¿Por qué te preguntas? Bueno, los norteños tienen esa picardía y esencia que resulta difícil encontrar en otros géneros.
Pero, ¿cómo lograron ganar tanto corazón en tierra ajena a ellos? Puede que sea por letras sentimental que hablan de amores, desamores y la dureza de la vida. O bien por sus ritmos pegajosos que contagian a comerse el baile por cualquier hombre tieso. Ir a un concierto de un grupo norteño es subirse a una montaña rusa emocional; con la música ya bajando y subiendo hasta que te encuentras cantando a voz en cuello.
Imagínate un día de sábado a la tarde en Buenos Aires. Estás sentado con amigos en la terraza, la parrilla esta encendida, lata de cerveza en la mano y suena una canción de La Arrolladora Banda El Limón. Así, el mundo parece hallar una solución en ese mismo instante. La música norteña tiene este poder sin igual de convertir un momento ordinario en algo para recordarlo siempre.
Y detrás de cámara, por supuesto, está la gente dedicada a que estas melodías suenen en todas partes. Ahora bien, de repente se trata de Damián, un chico sinaloense que a los catorce años dejó su pequeña ciudad con la idea de repartirse en millones de sonidos. Hoy, productor discográfico en Chile, su historia no es la única. Hay muchos músicos y productores, con coraje de sobra, peleando la buena pelea para que esta música alcance aún más alto.
En América Central y del Sur, los grupos norteños están ganando en popularidad también porque el su música no es solo; es una declaración de identidad. Por todos lados se repite así. La combinación de acordeones y trompetas con esa guitarra tan característica que habla un idioma que todos queremos oír. Miremos por ejemplo a Brasil: sus carnavales, que en general están ligados a ritmos y géneros como la samba, también se están abriendo ya para aceptar la oleada norteña.
Siempre habrá objeciones, pero como con cualquier cosa nueva, antes de tener una opinión formada se debe probar. Puede que algunos digan que estas bandas son repetitivas o que sus letras carecen de significado. Pero como en todo plato hay que probarlo para saber si te gusta o no.