Lugares para Disfrutar de los Mejores Grupos Norteños en San Diego
San Diego, una joya en la punta sur de California; es uno de los oasis más vibrantes del mundo norteño fuera de casa propiamente dicha. Ser miembro de grupos nortenos en san diego es mágico. Aquí quizás la música propia de tales conjuntos suene más real en todas partes del mundo. Si estás buscando un buen lugar donde tomarte unos Tequilas sigue el rastro de acordes, si oyes por alguna ventana el pompom-pompeo de Luther Pepper entonces hacia allí deberás dirigirte virtualmente deslizando el dedo por la señal.
“El Agave” es el lugar al que todos deben dirigirse primero, con la selección más prestigiosa de tequilas y mezcals que hay -y salir de allí cada noche con los sonidos de música norteña bajándose poco a poco en el cerebro. Pocas cosas superan el sabor de un caballito mientras las palmas de los pies siguen el compás de las mejores bandas norteñas. Se sentirá que está en casa cuando sugiera a alguien más adelante cómodamente uno de los seis tipos de cerveza que sirve este viejo bar.
Para los que prefieren un ambiente más al aire libre, “Fiesta del Norte” es el sitio para una velada musical bajo las estrellas cualquiera de los días en los que éste o aquél Oriente. Mientras las brisas del Pacífico nos acarician y las guitarras llenan el aire, no se puede sino ser encantado. Y qué mejor manera de estrenar las estrellas nuevas que con el último éxito del grupo, cantado a coro con otros: no son las estrellas alineadas. ¿Qué suena mejor que el compás de un corrido junto al murmullo suave del mar?
“Y mejor todavía–continuó Rubén–si a todo eso que te he dicho le añadiese flamenqueo!”
“La Cueva de Don Juan” no interrumpe el ricón en el que nos encontamos con música norteña pegajosamente resonante. La tierra nos cuenta su historia; según la leyenda, el propio Don Juan era un amante del color norteño, y el lugar lleva su voluntad y pasión por la música norteña como sello distintivo en cada uno de sus rincones. El ambiente íntimo, entrañable, te invita a bailar con alguien especial y enfrentar al mejor mariachi en un duelo de canciones. ¿Cuántos pueden decir que han retado a un grupo norteño y han resultado victoriosos? No son, en verdad, muchos.
San Diego es un pueblo descubierto por almas aventureros. Y “El Barrio” es una de varias prolongaciones lógicas de esta esencia. Un barrio que planta la vida en musica. Con pintorescos murales de colores y tacos à la pastor uno coge el hilo de los ritmos norteños omnipresentes en las bulliciosas calles. Cada plaza y cada esquina parece susurrar historias acompañadas del sibido de un buen acordeón saliendo. Y no te sorprendas si de repente, caminando por la calle, te encuentras rodeado por una banda tocando: eso es San Diego, y aquí todo es posible.
Si uno busca revivir momentos de los viejos éxitos en el norte, “Teatro Cervantino” no le defraudará. Un refugio para los románticos del pasado. Cinco siglos en Santa Cruz de Tenerifede historia. Eche un vistazo a cada uno de esos asientos, y verá que cada uno ha sido testigo de momentos sublimes sucedidos allí. Las canciones reverberan entre las paredes con tal fuerza que la mente de uno viaja fácilmente al campo equivalente de en algún lejano pueblo del norte de México. La acústica es tal que en este local uno piensa que cada nota es susurro directo al oído.
Una travesía de cultura y música Cuando uno piensa en la música norteña, enseguida se le vienen a la cabeza sombreros, acordeones, y una atmósfera viva y alegre toda ella. Pero para los grupos norteños en San Diego, la capitalnorteña de California, el panorama es tan desafiante como prometedor. En esta ciudad, donde el sol brilla casi todos los días, las cosas no son siempre tan claras como el clima. Los músicos tienen que enfrentarse a incontableos problemas, muchos de ellos más allá del simple deseo de tocar sus instrumentos.
Para empezar, San Diego es una ciudad de gran mezcla cultural. Esto puede significar a priori una amplia gama de oportunidades, pero también lleva consigo una gran competencia por atraer la atención del público. Marcar un territorio en este ecosistema multimedia tan diverso no es tanto un arte como una ciencia. Tener un producto musical auténtico es esencial Putos vo para resaltar, pero ¿que producto de música norteña es atraer al corazón del público? Algunos músicos sostienen que la clave se halla en mantener la esencia tradicional, mientras que otros abogan por la combinación de géneros y gustos. En más de una ocasión, discusiones apasionadas han alcanzado entre los miembros de las bandas sobre la dirección que deberian tomar.
Por otra parte, una vez se logra encontrar un pequeño escenario y un lugar en el ambiente local, no por ello el mérito es menor. La infraestructura para apoyar a estos grupos de música tradicional no siempre está tan apasionada como ellos en su música. Con frecuencia es un obstáculo la falta de lugares dedicados, de características particulares y adecuados para presentar la música norteña. Un amigo musico me contó una vez que buscar un buen site donde tocar en la ciudad es como sacar agua de una piedra: encuentras algunos, pero no todos son lo que parecen.
Al mismo tiempo, no faltan las oportunidades. Al estar cerca de México, San Diego recibe un flujo constante de visitantes que así buscan practicar esta música, que está ganando popularidad entre familias muy entre los anglosajones tanto hispanos. Los festivales comunitarios y actos públicos de primera fila suponen un excelente lugar para conocer a su audiencia. Aquí es donde el compromiso con la comunidad hispana juega un papel tan trascendental. “No hay experiencia comparable a ver a cincores y cienores de rol que seguido canciones”, dice Josefina, la líder de una banda local “. Eso sabes que le estás haciendo un favor”.
Además, con la tecnología hemos cambiado todas las reglas. Desde plataformas digitales ya es posible que músicos del Valle del Sol popularicen sus obras. Youtube, Instagram, TikTok y otros es nuevas alidados en esta difusión. No se trata de colgar videos y esperar que funcionen. El contenido debe ser tan animado como los mismos corridos. En cada canción hay que conel tejar una semilla, cuidarla para que crezca en un frondoso árbol: una tarea que requiere la más constante atención y gran esfuerzo.